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El movimiento hippie tuvo su origen a
mediados de la década de los sesentas siendo
la contracultura más importante de esa
época. En realidad, no se sabe con exactitud
donde fue le cuna de los hippies pero se les
atribuye a los jóvenes de San Francisco y
New York.
La ideología hippie nace como una crítica y
rechazo a la sociedad, condenando su
materialismo, su violencia, su mediocridad y
su burocracia. Igualmente, estaban hartos de
la segregación racial, del machismo, de la
intervención bélica de Estados Unidos y de
todas las leyes y normas que se les imponía.
Es así que, se funda esta nueva
contracultura donde los valores que
sobresalen son el amor a la libertad, a la
naturaleza y a su espíritu.
Al grito de “haz el amor y no la guerra”,
realmente espeluznaron a las sociedades
conservadores de aquel entonces. Para ellos
no había mitos ni tabúes, nada era
prohibido, simplemente hacían lo que
querían, aunque este exceso de auto libertad
haya provocado que las drogas se hayan
convertido en parte de su identidad.
Alucinógenos como la marihuana y el LSD eran
consumidos por jóvenes y a veces hasta por
niños; esto se resume en uno de sus normas
que reza así:
Una de las características de los “cabellos
largos”, era su pasión por el medio
ambiente. Con frecuencia se podía ver a un
hippie analizando detenidamente las hojas de
un árbol o acariciando un frutal. Es así
que, la flor se convirtió en su símbolo
recibiendo el calificativo de: “los hijos de
las flores”.
El movimiento hippie desaparece a finales de
los sesentas e inicios de los setentas
hartos de que el consumismo norteamericano
haya empezado a comercializar su imagen
vendiendo su vestuario, su literatura, sus
adornos y su música.
Es así que, en 1968, en una sencilla
ceremonia enterraron a un muñeco vestido con
su vestimenta tradicional, simbolizando su
afán de que “nunca más se volviera a
comercializar con su nombre”. |